Introducción
La obra de Frida khalo, es realmente única y admirada en el mundo, orgullo para muchos Mexicanos que se sienten representados en el arte y la incidencia que causa este en el mundo (Guerrero, 2018). Lo cual denota un sentido de pertenencia que se conjuga de una manera explícita con las fusiones generadas por el realismo y el simbolismo propios de su obra. Algo que me llama especialmente mi atención es la identidad Mexicana que traduce a sus obras, utilizando colores vibrantes que denotan y simbologías propias de la cultura, que vestia y plasmó con mucho orgullo en sus obras (Ávila-Vásquez, 2015).
Los existencialistas sostienen que la condición humana está marcada por la angustia y la finitud. Este es también el caso de Frida. Sin embargo, lo que diferencia a Kahlo de otros autores y pensadores de la filosofia existencialista, es su habilidad de transformar ese sufrimiento en una celebración de la vida. En sus autorretratos, el dolor no es algo que busque esconder o suavizar (Scotto Di Vettimo, 2020). Al contrario, es algo que presenta crudo, visceral. Mediante este acto de exhibición, no solo desafía las normas y los convencionalismos estéticos de su tiempo, sino que reafirma su existencia además de la necesidad de vivir de manera auténtica, aunque eso signifique enfrentar el sufrimiento, la enfermedad, y la muerte (Verdugo-Álvez, 2025).
Desde el punto de vista del feminismo, Frida Kahlo es considerada un icono nacional por su lucha contra la opresión de las mujeres en el México contemporáneo, así como un símbolo de rebeldía e independencia. Su obra artística es un vehículo a través del cual examina y destaca las experiencias de género de una manera que es singularmente personal, pero que resuena a nivel mundial. Durante esta época, las mujeres eran consideradas principalmente como esposas, madres u objetos de deseo. Kahlo entra en escena desafiando este arquetipo, con una voz inconfundible que cuestiona dicha representación. Sus autorretratos revelan no solo a una mujer que lucha por aceptar su forma imperfecta, sino que invita al debate sobre la cosificación, la maternidad, el deseo y la feminidad. Kahlo se retrata a sí misma no solo como un sujeto que sufre, sino como una artista que reivindica su cuerpo y su historia a través del arte (Sánchez, 2016).
En su obra, especialmente en su matrimonio con Diego Rivera, la influencia de la sociedad patriarcal es evidente. Aunque la relación estuvo marcada por la turbulencia y la infidelidad, Frida nunca permitió que su identidad como mujer se viera eclipsada por su marido (Lippi & Neuter, 2020). A través de su obra, Frida afirma su posición como artista en un mundo dominado por los hombres. Kahlo no solo desafía las expectativas femeninas tradicionales, sino que también trasciende la división entre lo privado y lo público, demostrando que su dolor y sus luchas tienen, en esencia, un desafío contra los roles sociales creados para las mujeres (Navarro, 2021).
Una de sus pinturas más famosas fue denominada “las dos Fridas”, que presentan desde las aportaciones filosóficas la dualidad del yo. Este aspecto fue abordado por Sastre donde quien dentro de sus aportaciones manifestó que el existencialismo y la fenomenología se encuentran asociadas a la condición de libertad, lo que implica que el individuo está en una toma constante de decisiones que apuntan a la construcción de la identidad que ya de por si es un tema de alta complejidad (Romano-Pace, 2025).
En esta obra se aborda el contexto del sufrimiento y la autenticidad que denotan claramente la experimentación realizada por Frida Kahlo, donde en ese contexto dual la Frida de la Izquierda representa el sufrimiento, el dolor, la sangre como una vinculación metafórica de constante agonía y contrariamente la Frida de la derecha no representa ningún tipo de daño. Por lo que el abordaje e interpretación subjetiva denota la experiencia de la existencia humana en función de los elementos que se asocian a los contextos de la vulnerabilidad y las condiciones de mortalidad (Enrici, 2018).
En este mismo sentido, la autenticidad es fundamental desde el existencialismo, puesto que ene esta obra está expuesta las dos versiones de una misma persona, una vulnerable y otra indemne que oculta sus emociones. Po lo que esta obra sigue siendo altamente debatida entre los expertos del arte por su autenticidad y vinculación con el existencialismo (Serrato & Candiotto, 2025).
Frida Kahlo no es simplemente una pintora de la historia del arte; representa una figura que articula la resistencia existencial y feminista. En su obra, se evidencian su lucha con la muerte y el sufrimiento, mas también un festejo del existir en sus aspectos plenos: la existencia, la contradicción, el dolor y el placer. Su arte y su vida giran en torno al sufrimiento físico, dolor emocional, y un incesante anhelo de autodeterminación. A este respecto, cabe destacar que a la par de ser una artista extraordinaria, Frida Kahlo fue una pensadora, una filósofa existencialista que, mediante el uso de sus pinceles, nos invitó a vivir de manera auténtica y a desafiar las estructuras que nos coarta (Li, 2020).